Editorial

¿De qué desafíos nos habla la Educación para Jóvenes y Adultos (EPJA)?

 

Por Marcela Bornand Araya
Coordinadora Núcleo de Convivencia, Ciudadanía y Género

 

El presente número del boletín de Saberes Docentes está dedicado a instalar y profundizar la reflexión sobre la Educación para Personas Jóvenes y Adultas (EPJA), visibilizando contextos, experiencias, miradas y por sobre todo desafíos de los cuales es tiempo de hacerse cargo desde un posicionamiento educativo y político que los entienda como urgentes hoy, y no mañana.

Lamentablemente desde el conocimiento común e incluso desde el universo educativo en general, el complejo tejido del mundo de la educación para personas jóvenes y adultas sigue siendo un espacio por conocer. Tradicionalmente se ha asociado esta modalidad educativa con la llamada ‘nocturna’ o con la mera idea de ser establecimientos de recuperación de estudios, sin conocerse específicamente las características y desafíos de los distintos tipos de centros educativos que desarrollan la modalidad, entre los cuales se encuentran: Centros de Educación Integrada de Adultos (CEIA) en sus tres jornadas de trabajo; Tercera Jornada (TJ) en escuelas y liceos que durante el día educan a niños, niñas y jóvenes; Centros en Contextos de Encierro y Establecimientos que atienden a personal militar.

¿De qué nos habla la EPJA? De personas jóvenes y adultas que se integran a la Educación Básica y Media buscando iniciar o completar sus estudios. Personas que recorren sus estudios de la mano de múltiples derroteros biográficos que, en gran parte de los casos, llevan la huella de la desigualdad, injusticia y violencia estructural de nuestra sociedad. Nos habla también de comunidades educativas que necesitan ser visibilizadas en la compleja tarea formativa que enfrentan en sus diversos contextos culturales, económicos y geográficos. Nos habla de cuerpos docentes y directivos que ansían más apoyo y reconocimiento desde las políticas públicas tanto a nivel meso como a nivel macro. Finalmente, nos habla de un camino muy poco andado por la investigación educativa, por la formación inicial docente y también por la formación continua. Como Saberes Docentes asumimos el desafío de comenzar a andar por los caminos de la EPJA, de la mano de la voz de sus actores y actoras, entendiendo la inmensidad de su labor, y primordialmente sedimentando un camino de formación que dé respuesta a las inquietudes y necesidades de estas comunidades.

Durante el año 2021 el Centro de Estudios Saberes Docentes, en conjunto con Mineduc, desarrolló tres proyectos a nivel nacional con establecimientos de la EPJA. Dos de esos proyectos se concentraron en procesos de formación y acompañamiento a los equipos coordinadores del Sistema de Alerta Temprana del Abandono Escolar (SAT) de establecimientos correspondientes a seis regiones del país: Valparaíso, Metropolitana, Maule, O’Higgins, Biobío y Los Ríos. En este proceso de formación, aproximadamente 50 establecimientos educativos compartieron con nuestros equipos docentes y de acompañamiento, generando así una conversación que además de dibujar más precisamente la multidimensionalidad del abandono escolar como principal foco de desafío y trabajo para las comunidades de la EPJA, evidencia la demanda por un apoyo estatal que esté a la altura, sobre todo en el actual contexto pandémico.  

¿Qué hemos aprendido sobre los desafíos y necesidades urgentes de la EPJA? Por una parte, que dentro del problema del abandono escolar es central una óptica preventiva. Pero preventiva no como lógica policial de control, supervisión o mera retención, sino como una lógica pedagógica de vinculación subjetiva con el estudiantado, que movilice una reflexión y construcción pedagógica que efectivamente seduzca, conmueva y haga sentido biográfico y comunitario a las personas que acuden a este espacio educativo. En este sentido, como equipo tenemos la convicción de que es urgente avanzar en la construcción de una cierta ‘Pedagogía EPJA’, siempre desde los saberes de sus actorías y comunidades. Pero esta convicción abre a su vez otro foco de trabajo: lo curricular. ¿Cómo pensar en un currículum situado, pertinente y lo suficientemente amplio y flexible para no agudizar el abandono escolar? Quizás una clave inicial de trabajo está justamente en pensar un currículum no escolarizante, que comprenda la experiencia educativa y el conocimiento en diálogo con las condiciones y proyecciones de vida del estudiantado de la EPJA. Quizás la clave está en pensar que no es el estudiantado quien no se ‘adapta’ a la EPJA, sino que es la EPJA la que debe adaptarse, reconfigurarse.

Aprendimos también que es importante emprender un arduo trabajo de visibilización de esta modalidad que busque, por sobre todo, la ‘resignificación’ de ésta, transitando desde una concepción y condición de ‘periferia’ educativa, muy entrelazada con una idea de formación compensatoria, hacia una visión de la EPJA que resalte el alcance de su sentido social y potencialidad, así como espacio de ésta en su formación integral y ciudadana.

Finalmente aprendimos que los proyectos SAT representan una importante oportunidad para que los establecimientos puedan mirarse, repensarse, sistematizar y evaluar lo hecho, y principalmente planificar en comunidad -y participativamente- aquellas estrategias y acciones que permitan abordar el abandono desde una vereda pedagógica innovadora -experimental- que busque el desarrollo de procesos educativos integrales.

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